Redes 2G y 3G: Este será su final

Cuando no hacemos más que hablar de 5G e, incluso, de 6G, a veces olvidamos que todavía siguen existiendo otro tipo de redes, como las 2G y 3G. Sin embargo, parece que tienen sus días contados. En este artículo analizamos todas las novedades al respecto y las implicaciones que tendrá el fin de las redes 2G y 3G para los usuarios y las empresas de telecomunicaciones.

Es importante destacar que, a día de hoy, no hay una fecha exacta concreta que determine el fin de las redes 2G y 3G. No obstante, eso no quiere decir que estas redes vayan a ser permanentes. De hecho, el mercado de las telecomunicaciones tiene el objetivo común de abandonar el 3G y 3G, como tarde, en el año 2030

Incluso hay algunas compañías que ya aventuran que, a finales de 2025, empezaremos a ver teleoperadoras que ya no ofrecerán este tipo de conexiones. O, al menos, las conexiones 3G. 

Como parte de la transición hacia un conjunto de redes más eficientes, colaborativas y sostenibles, el fin de las redes 2G y 3G es una realidad a la que no podrá escapar ningún agente. Sin embargo, estamos ante uno de los mayores retos que enfrentará el sector de las telecomunicaciones a lo largo de esta década.

¿Qué supone el fin de las redes 2G y 3G?

Para entender la complejidad de este movimiento, es importante tener claro cuáles son las implicaciones que tendrá el abandono de estas redes. Básicamente, es una forma de desechar dos tipos de conexiones que se han quedado desfasadas con respecto a las necesidades actuales de comunicaciones. 

Sin embargo, pese a que ya no satisfacen demandas, siguen ocupando parte del espectro o banda de señal a través de la que los operadores emiten sus comunicaciones. Por ello, es necesario eliminar estas redes para “liberar” más espacio que pueda ser destinado a otras más actuales. 

A esto se suma el problema que supone el hecho de que puede haber servicios de conectividad móvil que dejen de funcionar en cuanto se supriman estas dos redes. Aun así, es justo decir que, a día de hoy, no es muy habitual encontrar una falta de alternativa de conectividad con otras redes, como 4G o Wi-Fi.

La migración de los dispositivos IoT, el gran reto

Más allá de las comunicaciones particulares, el paso del 2G y 3G al 4G y 5G tiene implicaciones más complejas para muchos dispositivos y aplicaciones de IoT. Cabe destacar que hay determinadas soluciones, sobre todo las que surgieron al principio, que están diseñadas para funcionar bajo los estándares de 2G y 3G.

Por lo tanto, muchas de esas soluciones deben introducir actualizaciones que les permitan adaptarse a las conexiones más actuales, o agotar su ciclo de vida antes de que se proceda a la eliminación total de 2G y 3G. 

Ahora bien, esta supresión de redes de comunicación no será inmediata, sino progresiva. En cualquier caso, es muy conveniente que todas las empresas revisen el tipo de conexión de sus dispositivos y empiecen a planificar la transición con la suficiente antelación. De lo contrario, podrían encontrarse en una situación en la que se verían obligados a tomar decisiones más precipitadas y menos eficientes. 

La previsión es que la franja de tiempo que transcurra entre 2025 y 2030 será el período de transición claro, si bien no se puede descartar que haya determinadas compañías que decidan adelantarlo. Sea como sea, más vale prevenir. 

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