La inversión en infraestructuras, el gran hándicap del sector teleco europeo

Hace algunas semanas, la Comisión Europea planteaba una consulta pública acerca del futuro del sector de las comunicaciones electrónicas y el establecimiento de un modelo económico sostenible para la industria de las telecomunicaciones en la Unión Europea (UE). Pero, ¿cuáles son los principales retos y obstáculos que enfrenta el sector a día de hoy? Lo analizamos a continuación.

En respuesta a esta consulta, el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT) ha hecho públicas sus alegaciones. Y, según reza esta entidad, hay dos objetivos y necesidades básicas. Por un lado, garantizar que se destina una adecuada inversión a la construcción y despliegue de infraestructuras de telecomunicaciones. Y, por otro lado, la protección de los usuarios y de su información se postula como otro de los retos a tener en cuenta. 

La Asociación Europea de Operadores de Redes de Telecomunicaciones, ETNO, ha revelado que existe un déficit de financiación de unos 174.000 millones de euros para 2030 en relación con lo que se había previsto. Según la propia asociación, esto se puede traducir en que más de 45 millones de personas dentro de la Unión Europea no tengan banda ancha para ese año, una situación que les dejará en una indefensión total a nivel de conectividad. 

Y es que, no hay que olvidar que uno de los grandes objetivos de la Unión Europea es el plan de conseguir que 2030 sea el inicio de la década digital. Pero, para ello, hace falta una inversión más realista y adecuada, acorde a las necesidades y capacidades actuales. 

La falta de regulación, uno de los obstáculos que frena inversiones

Dentro del análisis que lleva a cabo la asociación europea, señala que el marco regulatorio actual no actúa como incentivo para atraer nuevas inversiones que “garanticen un entorno digital sólido”. De ahí que el COIT recalque la necesidad de encontrar un punto de equilibrio que permita dotar a todos los países de la red de infraestructuras necesaria, sin que ello suponga un esfuerzo económico que no puedan afrontar los países.

Otro de los problemas que hay, según el COIT, es que los players más involucrados en este entorno deberían contar con un papel más importante a la hora de asesorar para fijar los objetivos a nivel telecomunicaciones. El contacto permanente con las empresas del sector hace que tengan una visión mucho más realista y certera del mismo. Esto, a su vez, les ayuda a definir objetivos que, aunque sean ambiciosos, son alcanzables. 

A pocas semanas de que España tome el relevo de la presidencia del Consejo de la Unión Europea, lo que sí parece claro es que el futuro continental de la conectividad pasa por una implantación total de las redes de fibra óptica y el 5G. Y, en el primer aspecto, España es uno de los países más avanzados de toda Europa. Ahora, el reto radica en mantener la competitividad a medida que los distintos países también avancen en la misma dirección.

¿Por dónde debe pasar el futuro del sector?

Las sinergias entre los distintos actores del ámbito de las telecomunicaciones parecen inevitables a fin de garantizar un acceso democratizado y universal a la conectividad para todos los ciudadanos. El problema es que no es fácil definir qué parte de responsabilidad y obligaciones tiene cada uno. 

De hecho, hay una posición enfrentada ahora mismo en este sentido. Por una parte, los operadores de telecomunicaciones instan a las plataformas digitales que generan el tráfico en la red a adoptar un modelo de pago por uso con el objetivo de mejorar y modernizar la infraestructura común. Por su parte, las plataformas de contenido (llamadas OTT por sus siglas en inglés), cuestionan esta medida por considerar que incumple la neutralidad propia de Internet. 

Sin embargo, sin un acuerdo sostenible y realista, es difícil alcanzar el equilibrio necesario para que, en 2030, todos los ciudadanos europeos tengan pleno acceso a la conectividad y la brecha digital que haya sea mucho menor. 

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