Retos y soluciones en la seguridad de las telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones vive un momento crucial para el desarrollo de la sociedad. Se abre ante él un abanico de oportunidades que pivotan en las innovaciones tecnológicas del momento, pero debe saber cómo aprovecharlas para remar a favor de obra. Se encuentra en un punto en el que los players del sector abordan estratégicamente los retos en materia de seguridad de las telecomunicaciones, o las consecuencias pueden ser más negativas para todo el conjunto de la sociedad.

Así se ha puesto de manifiesto en el Foro Económico Mundial de Davos, en el que la inteligencia artificial ha sido una de las grandes protagonistas de las distintas jornadas. Una inteligencia artificial que, indudablemente, es uno de los principales pilares de la revolución tecnológica en la que nos hemos adentrado. 

La IA está presente en nuestro día a día de muchas más formas de las que nos podamos imaginar; y, sin duda, su papel será cada vez más relevante a medida que pase el tiempo. La falta de conocimiento que los usuarios (y muchas empresas) tienen acerca de las implicaciones que la tecnología puede tener en su forma de vida pone de manifiesto la importancia de que las entidades tecnológicas les orienten en este proceso. 

Y, para ello, es fundamental analizar cuáles son los principales retos en materia de seguridad que deben tener en cuenta todos los agentes del sector de las telecomunicaciones. A continuación, analizamos algunos de los más relevantes.

La visión global es clave para las telecomunicaciones

El sector de las telecomunicaciones, a diferencia de otros ámbitos, necesita cierta unanimidad de criterios por parte de los distintos países para dominar el futuro incierto que se cierne ante él. Es decir, requiere una serie de legislaciones y regulaciones conjuntas que unifiquen los aspectos más importantes de su uso. 

Así como las ventajas que ofrece la conectividad traspasan fronteras, es imprescindible que todos los países tengan las mismas orientaciones para ir en la misma dirección. En este sentido, la necesidad de adoptar criterios comunes es cada vez más evidente. No solo para establecer los marcos normativos adecuados, sino para asegurarnos de que la transferencia de conocimientos sea total, enriqueciendo así el futuro digital de la sociedad. 

La IA, “arma” y protección frente a los ciberataques

Otro de los grandes desafíos que tiene ante sí el sector de las telecomunicaciones es saber gestionar la inteligencia artificial en su doble naturaleza. Por un lado, la IA es un gran mecanismo de protección contra los ciberataques, uno de los grandes temores para muchas empresas. 

Sin embargo, también puede ser un disparador que facilite que estos se produzcan. Una vez más, la IA es una herramienta cuyos resultados son muy distintos en función de si se utiliza bien o mal. 

Por ello, muchas empresas del ámbito de las telecomunicaciones están desarrollando soluciones integrales basadas en inteligencia artificial cuya finalidad es afrontar estos retos en materia de ciberseguridad. Desde diseñar sistemas capaces de identificar posibles amenazas con antelación, hasta ejecutar programas capaces de dar respuesta a esas amenazas de forma automática. 

Trabajar por una gestión ética y responsable de la IA, otro elemento clave

En línea con el punto anterior, destacamos otro de los enormes retos que debe abordar el sector de las telecomunicaciones, de la mano de las distintas instituciones públicas, organismos y entidades internacionales. Hablamos de la regulación ética de la inteligencia artificial, que ahora mismo se ha erigido como una de las principales prioridades para la Unión Europea en lo que será la Ley de Inteligencia Artificial.

La clave de este tipo de normativas es encontrar el equilibrio entre la innovación y la ética, de forma que no se ponga techo a todos los avances que la IA consiga generar, pero asegurándonos de que se realizan siempre bajo un marco ético común. 

No obstante, no es nada fácil establecer una normativa ética sobre la inteligencia artificial común a toda la sociedad. Por ello, es fundamental que las principales empresas tecnológicas y de telecomunicaciones confeccionen sus propios estándares éticos a la hora de utilizar la inteligencia artificial en todas sus vertientes. 

En definitiva, el sector de las telecomunicaciones es un eje vertebrador clave en esta nueva sociedad digital hacia la que estamos transitando. Y, como tal, está en el momento en el que debe saber tomar las decisiones adecuadas para aprovechar todo el potencial de las nuevas tecnologías sin que estas adquieran una posición dominante, sino un papel como herramientas de avance social indispensable. 

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